jueves, 6 de noviembre de 2008

CAMBIO CLIMÁTICO Y LOS GLACIARES DE MONTAÑA





Según ha ido cambiando el clima durante el último siglo, así ha cambiado la capa de hielo de la Tierra, y donde mejor se puede apreciar este fenómeno es en la evolución de los glaciares de montaña.


La temperatura global se ha incrementado en 0,3-0,6º Naciones Unidas para el Cambio Climático) ha concluido que "el balance de la evidencia sugiere la perceptible influencia del hombre en el clima mundial".

En respuesta a esta subida generalizada de las temperaturas los glaciares se han ido reduciendo, perdiendo masa y retrocediendo.

Los glaciares de montaña están en retroceso en Argentina, Perú, Alaska, Islandia, Noruega, Alpes europeos, Kenia, Himalaya, Nueva Zelanda, Antártida e Indonesia.

En Los Alpes europeos la cubierta glaciar ha disminuido hasta niveles nunca vistos en los últimos 5.000 años. El glaciar Bering (el más grande de Norteamérica) ha perdido 130 km cuadrados de su zona frontal y se ha reducido dramáticamente durante el último siglo. En los últimos 50 años se encuentran partes del glaciar que se han reducido hasta en 180 metros.

Los científicos auguran un futuro muy pesimista para la conservación de los glaciares: en el año 2050 hasta un cuarto de la masa glaciar de las montañas podría desaparecer. En el 2100 se podría perder hasta la mitad de esta masa.


Durante el pasado siglo el nivel del mar subió entre 10 y 25 cm., y se estima que la masa glaciar perdida contribuyó a esta subida en unos cuantos centímetros (entre 2 y 5 cm.).

Los científicos estiman que de los 50 cm. de subida del nivel del mar que se prevé para el 2100, 16 cm. serán consecuencia de la pérdida de masa de los glaciares.

Además de afectar al nivel del mar, las "pérdidas" glaciares son un importante factor en los recursos acuíferos de algunas regiones. Así, cuando un glaciar se va derritiendo, algunas áreas ven incrementarse sus suministros de agua, y también el riesgo de inundaciones. Del mismo modo, a otras zonas les ocurre exactamente lo contrario. El turismo alpino también se vería afectado por este proceso, ya que muchas de las pistas de esquí existentes en la actualidad desaparecerían y también el típico paisaje de montaña.

Analizando la evolución de los glaciares se deriva que el calentamiento que sufre la Tierra es evidente, y la rapidez con la que está ocurriendo señala que la Tierra está entrando en un periodo de cambio climático sin precedentes en los últimos 10.000 años.

En todas las etapas por las que ha pasado la Tierra ha sufrido cambios climáticos, periodos de relativo calor y frío. Con todas estas variaciones la cantidad de masa de hielo existente también ha sufrido cambios dramáticos: hace 25.000 años, placas inmensas de hielo cubrían gran parte del territorio de Norteamérica, norte de Eurasia y Antártida. Una de estas placas cubría lo que ahora es Canadá y Alaska. Según se iba calentando la Tierra la mayor parte de este hielo desapareció, quedando sólo cubiertos por hielo la Antártida y Groenlandia.

GLACIAR BERING: EJEMPLO DE UN FENÓMENO MUNDIAL


El glaciar Bering, el más grande de Norteamérica, es un buen ejemplo del retroceso que han sufrido los glaciares como consecuencia del calentamiento de la Tierra. Son 5.170 km2 de hielo que se extienden hasta la zona sur de Alaska y que llega a alcanzar en algunos tramos los 800 metros de grosor. Durante los últimos 10.000 años el tamaño del glaciar ha variado constantemente en respuesta a los cambios climáticos. Una de las más importantes características de los cambios sufridos por el Bering ha sido su "dinámico" comportamiento, es decir, ha experimentado desplazamientos y movimientos cortos y periódicos de grandes cantidades de hielo dentro del glaciar. Los movimientos van generalmente acompañados de un significativo avance de la parte frontal del glaciar. El glaciar Bering surgió entre los años 1900 a 1920, 1938-40, 1957-60, 1965-67 y 1993-94. Después de cada desplazamiento el glaciar tiende primero a estancarse para después seguir reduciéndose hasta por fin retirarse.

Desde principios del siglo XX la parte frontal del glaciar ha disminuido 130 km2. Debido a este desplazamiento se han formado numerosos lagos -el más grande el Vitus, de 70 km2-. En las recientes décadas la tasa de retroceso se ha ido incrementado, sobre todo desde 1.990. Además del retroceso sufrido por la parte frontal del glaciar, lo más alarmante es la delgadez, el fino grosor que muestra.

Mediante fotografías aéreas se ha podido comprobar que en algunas zonas el glaciar ha perdido hasta 180 metros de grosor en los últimos 50 años, y áreas que han perdido hasta un 20-25% de su densidad.

FUTUROS CAMBIOS EN LOS GLACIARES DE MONTAÑA

Para el 2050 se prevé que desaparezca hasta un cuarto de la masa glaciar del mundo. Para el 2100, hasta la mitad de esa masa se perderá. Incluso en áreas en las que las precipitaciones aumenten, los cambios en la temperatura serán factores dominantes, y los glaciares seguirán "encogiendo", aunque el tiempo se vuelva más húmedo y lluvioso.


EL IMPACTO DE LA MASA GLACIAL PERDIDA

El nivel del mar se ha elevado entre 10-25 cm durante el siglo pasado.

El factor que más ha contribuido a este cambio ha sido la "expansión termal" - expansión de los océanos en respuesta a temperaturas altas-, pero la pérdida de masa glacial ha contribuido enormemente a este aumento del nivel del mar, en 2-5 cm. Por este motivo, se temen pésimas consecuencias para poblaciones costeras y pequeñas islas.

Además de afectar al nivel del mar, la pérdida de masa también afecta a los suministros de agua de muchas regiones. En algunas zonas semi-áridas cercanas a altas montañas, como ocurre en Asia central y Argentina se incrementarán estos suministros, con el consiguiente riesgo de sufrir inundaciones y derrumbamientos. Por el contrario, para el verano podrían disminuir según disminuyera el glaciar. Así ocurre, por ejemplo, en Perú. El suministro de agua en la ciudad de Lima depende directamente del glaciar Quelccaya, el cual está disminuyendo rápidamente.

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